y aquella vez tuve miedo

y no hubo otra oportunidad

y fuimos expertos en la mentira

y la verdad sorbía un whisky entre risas

nos convidamos miguitas

miguitas rancias que devoramos como manjares

por la mirilla escuchábamos las carcajadas y subíamos el volúmen de la apuesta

ya tu cuerpo no quizo jugar el juego

no podía mirarte ni tocarte después de la confesión

y la verdad en la cama con nosotros

la mentira regurcitaba

y yo le daba té con limón para que se recompusiera

y se le resbalaban las tazas

y yo la besaba y la abrazaba

y vos te alejabas

y la mentira agonizaba

y no podía correr detrás tuyo y dejarla morir