“…quién dijo que todo esta perdido,

yo vengo a ofrecer mi corazón…”

¿Acumular imágenes es resistir? dispara el corto Restos de Albertina Carri mientras la imagen de un hombre desnudo aparece en el centro del plano. Lo siguiente que percibimos son brasas extinguiendo celuloide, una metáfora para la idea que recorre todo su film: el asesinato y la mutilación de las imágenes o, mejor dicho, de la producción de sentido encarnada por ese material audiovisual de los 60 y 70.

La pregunta inicial de Carri propone primero una descripción mediante voz en off del cine militante y luego un relato de su trágico destino. La propuesta cierra con la inquietud inicial en forma de afirmación, sin embargo, el tono nostálgico, el relato en pasado, sigue teniendo una impronta desmovilizadora en cuanto a su mirada romántica de un pasado que hay que tener presente.

Si bien reivindica la militancia y propone reflotar el entendimiento del cine como arma política comete algunos pecados propios de la amplia mayoría de los relatos y actos que recuerdan como efeméride a la lucha de los ´70, primero poner el acento en las consecuencias violentas y la derrota de la lucha, segundo reivindicar la militancia como ente abstracto y no las banderas y propuestas de esa lucha, al menos para ponerlas en discusión con la realidad actual y, por último, pregonar por la resistencia como meta y no como punto de partida.

“La acción era posible y la violencia necesaria”, relata la voz femenina, retruquémosle a Carri, que sin duda es narradora y protagonista del golpe de estado del ´76, la acción es posible y la violencia…. aunque sea discutible.